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Una reflexión fresca y distinta cada semana

Vuelve A Intentarlo

Escrito por Bernardo Gómez

Hace un par de semanas comenzó el evento más esperado por todos aquellos que amamos el fútbol, el mundial, una gran fiesta que invita a ver a los mejores jugadores del planeta. En esta oportunidad nuevamente la selección Colombia está participando en el grupo H, junto a Polonia, Senegal y Japón. La expectativa que había en Colombia con la selección era muy grande y el país tenía mucho optimismo antes de jugar el primer partido contra Japón. Sin embargo, el pasado martes 19 de Junio, todo se derrumbó, una expulsión a las 3 minutos de juego y un penal muy bien cobrado, le dio la delantera a Japón, lo que también desató un pronóstico oscuro para la selección, que a pesar de sus esfuerzos no pudo reponerse y terminó perdiendo 2-1.

Antes del partido todo era optimismo, teníamos al mejor equipo, grandes expectativas de volver a golear a Japón como hace 4 años, en el papel estábamos mejor que ellos. Después del partido, todo era caos y oscuridad. Salieron a flote comentarios como “No servimos”, “con ese equipo no vamos para ningún lado”, “yo no me veo más juegos de la selección”, y las redes se llenaron con comentarios pesimistas y llenos de frustración.

Esto que pasó con la selección Colombia nos pasa a nosotros con mucha frecuencia. Enfrentamos la vida con la expectativa de que siempre las cosas nos van a salir muy bien y cuando pasa lo contrario, reaccionamos como lo hicimos con nuestro equipo, olvidando algo que dice la palabra de Dios (Proverbios 24:16, “porque siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará”), Este pasaje nos recuerda que la realidad de la vida incluye caídas.

Te has preguntado ¿Por qué reaccionamos de esta manera? La respuesta es simple, vivimos en un mundo tremendamente orientado al éxito, que se mide en la consecución de logros materiales y cuando éstos no se consiguen, nos cuesta ver que tras una caída lo que puede haber es una oportunidad para aprender lecciones que nos van a ayudar en el futuro a conseguir nuestras metas.

Perder un partido lo podemos llamar fracaso para ese día, que algo no salga como esperamos puede llamarse de la misma manera, en eso no hay problema. Tenemos que aprender que a veces se gana y a veces se pierde, el asunto se centra en la reacción que tenemos frente a esa caída, muchas veces no sabemos enfrentar las cosas que no salen como esperamos. En ese instante eso se convierte en algo que llamo el sentimiento del fracasado. ¿Qué es esto? es un enemigo espiritual muy peligroso que aflige nuestro corazón, nos roba el ánimo y siembra otros sentimientos igualmente dañinos y destructivos como: la frustración, el desánimo el cual nos lleva a pensar que no vale la pena intentar las cosas, la desesperación la cual hace que busquemos soluciones en nuestras propias fuerzas, el temor que nos paraliza y nos impide lanzarnos de nuevo en la búsqueda de nuestros objetivos, la vergüenza que nos hace sentir ridículos y humillados, y hasta también sentir molestia con Dios.

Aunque todo se muestre perdido, debemos saber que el sentimiento del fracasado puede ser vencido, la pregunta ahora sería ¿Cómo vencerlo?; La mejor respuesta la tenemos al ver lo que hizo nuestra selección frente a Polonia luego de perder con Japón.

•Sacando las lecciones aprendidas de nuestros fracasos: piensa en la razones que llevaron a que lo que querías no se diera, se realista, honesto y asume tu responsabilidad en el fracaso.

•Redefine en tu diccionario la palabra fracaso: fracaso no significa que soy un fracasado; significa que todavía no he triunfado, significa que tuve suficiente fe para experimentar, significa que debo tratar con más esfuerzo de hacer las cosas.

•Aterriza tus expectativas: a veces llegamos con expectativas demasiados altas de las cosas.

Recuerda esto: No temas al fracaso, aprovecha todo el aprendizaje que te ofrece y vuelve a intentarlo. Un fracaso puede ser un escalón que te acerca más a tu objetivo.