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Una reflexión fresca y distinta cada semana

Una Invitación Inesperada

Escrito por Andrés Iriarte

¿Conoces a alguien que se invite solo a los lugares?, ¿Que se invite solo a tu casa a almorzar?, ¿Que no está invitado al plan, pero el mismo se involucra? Es bastante complejo decirles que no.

Cierto día un grupo de amigos se encontraban acordando una salida a comer a su lugar preferido de hamburguesas, pero estaban hablado tan fuerte que la gente que pasaba a su al rededor podía escucharlos; con el plan concertado y listos para dirigirse al lugar algo inesperado ocurrió, una persona que no estaba invitada dijo en voz alta: "Muchachos, al fin, ¿A qué horas vamos a llegar al lugar? Hubo un silencio sepulcral e incómodo, porque esa persona no estaba invitada, no hacía parte del plan, pero no le pudieron decir que no; sin embargo, nunca dejó de ser incómodo. Al terminar de comer en el lugar, la persona que se había auto invitado, con lágrimas en los ojos les dijo a todos: “Gracias por dejar que viniera con ustedes, estoy pasando por una situación difícil con mi familia, mi madre esta pasado por una enfermedad terminal y yo no le había comentado a nadie, pero apenas me senté en la mesa con ustedes y pudimos hablar, reírnos y divertirnos, mi estado de ánimo cambio, y hoy tengo la fe suficiente para creer que mi madre saldrá de esa enfermedad, gracias por aceptar que fuera con ustedes”.

En la biblia encontramos que Jesús se invitó solo a la casa de Zaqueo, un hombre que tenía mucho dinero y de muy mala reputación en el pueblo.

Jesús iba caminando por las calles y había una multitud que lo rodeaba, era tal la multitud que la gente de baja estatura no podía verlo, tanto así que Zaqueo se subió a un árbol para poder verlo. Cuando Jesús lo vio le dijo: “Zaqueo baja, hoy tengo que quedarme en una tu casa”, a Zaqueo no le quedó otra opción que bajar y entrar con Jesús a su casa; Pero las personas comenzaron a murmurar en contra de Jesús porque había entrado a la casa de un pecador.

Luego de unas horas de estar con Jesús Zaqueo salió ante la multitud y declaró: "Voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he defraudado a alguien, le devolveré 4 veces la cantidad que he robado". ¿Sí notas lo que causó el cambio? Zaqueo sabía que estaba mal robar, él conocía la ley, pero ciertamente la ignoraba, lo que hizo que cambiara todo fue pasar tiempo con el maestro en su casa, fue el aceptar esa invitación inesperada lo que le cambió la vida.

Siempre que empezamos un nuevo año, nos proponemos cosas para cambiar, y le ponemos nuestro mejor y mayor esfuerzo para lograrlo, queremos cambiar hábitos, cambiar nuestra manera de hablar, queremos dejar de pecar, y de pronto somos conscientes que tenemos muchas cosas que cambiar, pero es tiempo que nos demos cuenta de que en nuestras fuerzas será imposible.

Así como hubo una invitación para Zaqueo, también hay una invitación para ti, hay un lugar en la mesa para ti, y si tú decides aceptar la invitación, tú vida cambiará, tus hábitos cambiarán, el pecado se irá, todo lo negativo que tú crees que tienes será cambiado por algo bueno que Jesús pondrá, y el cambio será tan grande que podrás inspirar a otros.

Recuerda, todo empieza con aceptar la invitación del maestro.