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FORJANDO EL CARÁCTER DE CRISTO EN MÍ
02.MAYO.2009

FORJANDO EL CARÁCTER DE CRISTO EN MÍ
Cuando recibimos a Jesucristo, le decimos y aceptamos que sea el Señor de mi vida y que haga de mí, la persona que Él quiere que yo sea. Pero en realidad este es un principio que nos cuesta mucho en nuestras vidas, le permitimos a Jesús entrar a nuestro corazón y le pedimos transforme aquellas áreas donde tenemos dificultades. Olvidamos que somos seres que tenemos alma, cuerpo, sentimientos, voluntad, y sólo donde nos interesa le pedimos que actúe. Hoy el Señor nos quiere hablar sobre la transformación de nuestro carácter.

1. ¿Qué es lo que Dios desea en mi vida?
Efesios 4:22-32, Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad. Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo. «Si se enojan, no pequen.» No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, ni den cabida al diablo. El que robaba, que no robe más, sino que trabaje honradamente con las manos para tener qué compartir con los necesitados. Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan. No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención. Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.
Dios desea llenar el vaso de nuestra vida con su poder y amor, sin embargo muchas veces este vaso está sucio y Dios prefiere llenar el de otras personas que tienen su corazón limpio y dispuesto. Veamos esta palabra en Lucas 5:36-39, "Les contó esta parábola: Nadie quita un retazo de un vestido nuevo para remendar un vestido viejo. De hacerlo así, habrá rasgado el vestido nuevo, y el retazo nuevo no hará juego con el vestido viejo. Ni echa nadie vino nuevo en odres viejos. De hacerlo así, el vino nuevo hará reventar los odres, se derramará el vino y los odres se arruinarán. Más bien, el vino nuevo debe echarse en odres nuevos.
Todo cristiano debería entender que ya morimos al hombre viejo, que ya hemos crucificado nuestra carne con sus pasiones y deseos, que somos libres de todo pecado y de toda condenación.

2. Qué es el carácter y qué es el temperamento?
El diccionario define que el carácter es el grupo de características que definen a la persona en el sentido de sus reacciones, sus respuestas frente alguna situación determinada. Sencillamente es la forma de ser, actuar, o expresarse.
El temperamento es la combinación de rasgos que hemos heredado de nuestros padres. El temperamento de la persona es el que hace que la persona sea abierta, introvertida, tímida, etc. Esto demuestra que el temperamento forma parte del carácter.

3. Temperamentos básicos.
a. Sanguíneo: Es una persona cálida, vivaz, alegre, que toma decisiones más en los sentimientos que en los pensamientos reflexivos, es extrovertido, le encanta narrar cuentos y su naturaleza cálida y entusiasta le hace revivir prácticamente la experiencia que relata, fácilmente pasa de la ira a la paz sin guardar rencor. A esta persona no le faltan los amigos, es espontáneo, cordial, confiado. Sin embargo tiene algunas debilidades como por ejemplo, puede ser indisciplinado, inestable emocionalmente, pasa de la tranquilidad a la ira fácilmente y puede transformar la chispa de la ira en furiosa infierno. Lucha constantemente por ser el centro de la atención. Normalmente él es su personaje favorito. Es inseguro, inquieto.
b. Colérico: Es de un temperamento ardiente, ágil, activo, práctico y de voluntad fuerte que se tiene por autosuficiente y muy independiente. Es decido, toma decisiones por su cuenta fácilmente, es extrovertido, pero menos intenso. No necesita que el medio lo estimule, más bien estimula al medio con sus ideas, planes, metas, no vacila ante la presión, sino que adopta posiciones bien definidas frente a sus opositores. Es la persona que aparece organizando cruzadas contra la injusticia social o alguna situación subversiva. Es un líder nato. También tiene grandes defectos, poco emocional, no siente compasión por otros, le molesta que otros lloren o le disgusta que otros sean emocionales. Tiende a ser dominante, autoritario, usa la gente para conseguir sus objetivos y es considerado oportunista. Es extremadamente hostil y le cuesta dominar su ira, reconoce inmediatamente que otros se atemorizan con sus estallidos de furia. Se goza hiriendo los sentimientos de los demás. No se le pasa el enojo fácilmente. No se le haga extraño que tenga úlcera a los 40 años.
c. Melancólico: Es una persona analítica, talentosa, perfeccionista, abnegado, es un amigo fiel, pero no hace amistad con facilidad. Se esfuerza poco por conocer a la gente, espera mejor a que acudan a él. Es sumamente metódico y persistente en el cumplimiento de sus obligaciones, posee gran capacidad analítica. Su lado pesimista y crítico hacen parte de sus debilidades, se sienten a menudo inconformes con si mismos, es más egocéntrico que cualquier otro temperamento, susceptible (señores vamos a cambiar esta regla y piensa eso es para cogerme a mi), quisquilloso, se compara con los demás en apariencia exterior, en talento, en intelecto, sintiéndose invariablemente deficiente porque jamás se le ocurre que se compara con los mejores rasgos del otro y hace a un lado sus puntos débiles. Puede ser vengativo y opresivo lo que lo saca de toda perspectiva. Es intolerante, impaciente, impráctico y teórico.
d. Flemático: Es sin duda la persona más fácil de llevarse, es tranquilo, sereno, que nunca se alarma y casi nunca se enoja, no le faltan los amigos pues le gustan las personas y tiene un sentido del humor natural y satírico. Tiene buena retentiva, buen imitador, paciente, son diplomáticos, evita los roces con otras personas. Es organizado, tiene a trabajar bien bajo presión y es una persona confiable. Dentro de sus debilidades aparecen su falta de ambición, empuje, autoprotección, mezquino, terco, indeciso, temeroso.

4. Carácter del hombre viejo.
Gálatas 5: 19-21, "Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios".
Lo que vimos anteriormente refleja y representa el carácter del mundo y no el de Dios, el Señor no quiere que tú seas así, o que vivas bajo este sistema. Dios quiere que tu carácter sea como el de Jesús, dile a tu vecino este es el tiempo para que cambiemos y seamos diferentes. Sabes por qué algunas personas a pesar de decir que son cristianos no han cambiado? Porque siguen viviendo en su carne y no han muerto a sus pasiones y deseos, siguen diciendo así soy yo, entonces aparece la envidia es nuestras vidas, mire lo que dice la palabra de Dios en Santiago 4:1-3, "¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones". Hay personas en este mundo que compran lo que no necesitan simplemente para competir con el que le cae mal. Debes preguntarte hoy si la razón por la que quieres tener algo es para lucirlo ante otros o vanagloriarte, esto incluye los dones del espíritu. Si Dios te ha dicho no a algo en repetidas ocasiones es oportuno que revises tu vida. Dios no quiere que te concentres en lo de los demás, concéntrate en lo tuyo para que la envidia no llegue a tu vida. Un ejemplo claro de esta conducta fue la envidia de Caín por Abel.
Lo mismo sucede cuando en tu vida te dejas llevar por el enojo, la palabra de Dios nos dice airaos pero no pequéis. Podemos decir que el que se enoja pierde. Uno de los mayores problemas del ser humano en cuanto a su temperamento es la ira y el enojo, hay personas que no solo han perdido dientes sino matrimonios, relaciones, trabajos, salud por ser enojados. Proverbios 17:1 nos dice, "Más vale comer pan duro donde hay concordia que hacer banquete donde hay discordia". Imagínese la escena, una deliciosa comida, la que más le guste, entra a su casa huele el delicioso aroma de esta comida, pero detrás de la puerta de la cocina sale ese ser amado y le tira el plato de comida en la mesa, cómo se siente? Santiago 1:19-22, "Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere. Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida".

5. Refrescando nuestro interior.
a. Niéguese a sí mismo: Lucas 9:23-24, "Luego dijo Jesús a sus discípulos: Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la encontrará.
b. Obedezca la voz del Señor: Hebreos 10:36, "Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido".
c. Ubique sus expectativas a las expectativas de Dios: Mateo 6:33, "Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas."
d. Renueve su mente: Romanos 12:2, "No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta".

Conclusión: Estos cambios solo se pueden lograr con la ayuda del espíritu santo, 2 Timoteo 1:6-7, "De eso estoy convencido. Por eso te recomiendo que avives la llama del don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos. Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio".

 
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