UNETE AL EJÉRCITO DE DIOS PDF Imprimir E-mail
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UNETE AL EJERCITO DE CRISTO
SABADO, 22.MAYO.2010

2 Timoteo 2:1-4, “Así que tú, hijo mío, fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo Jesús. Lo que me has oído decir en presencia de muchos testigos, encomiéndalo a creyentes dignos de confianza, que a su vez estén capacitados para enseñar a otros. Comparte nuestros sufrimientos, como buen soldado de Cristo Jesús. Ningún soldado que quiera agradar a su superior se enreda en cuestiones civiles”

 

Pablo en este pasaje se autodeclara como soldado y le pide al joven Timoteo ser un buen soldado. ¿Por qué Pablo hablaba de ser un buen soldado?

  1. Pablo nos dice en Efesios 6:12, “Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales”. Todos debemos reconocer que tenemos una batalla que es espiritual y la única manera de enfrentar al enemigo es incorporándome al ejército para aprender a ser un buen soldado. No podemos desconocer que tenemos una lucha y que debemos capacitarnos para enfrentarla.
  2. Porque el buen soldado es digno de confianza, cuando yo estaba en el ejército nos leyeron la carta a García. Este ensayo habla sobre el soldado Rowa, él cual recibió directamente del Presidente de Estado Unidos la misión de entregar una carta al General García que se encontraba en algún lugar de las selvas cubanas. Este ensayo hace un llamado contra la pereza, intenta cambiar esa actitud pasiva que a veces nos gobierna, esa falta de carácter, de atención, de ganas de hacer las cosas. Este soldado nunca preguntó dónde está García, fue llegó a la isla de Cuba y en tres semanas encontró su destinatario.

Que buscaban nuestros líderes en el ejército con la lectura de esta carta, impactar nuestra vidas para que fueras influenciados por estas características de este buen soldado. Ellos y aún nosotros en las películas buscamos hombres de coraje, disciplinados, desinteresados, competentes, leales, con confianza en sí mismo,  entregados, voluntariosos, enérgicos,  firmes, recibe y acata órdenes, deja un legado y utiliza armas poderosas.

De estas características adquiridas de un líder militar, las más importantes son:

  1. El Coraje. Se define como la disposición para afrontar el peligro contra la integridad física o moral. Una disposición con desapego de la vida, para confrontar los peligros físicos o la disposición para asumir las responsabilidades frente a un peligro moral, mantenerse responsable bien sea si los casos desemboquen en el éxito o lleven al fracaso.  Los expertos militares consideran el coraje como el requerimiento de un buen soldado.  (Josué 1:9, “Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.»”)
  2. La confianza en sí mismo. Estar consciente de sus capacidades y limitaciones. Derivar de ese conocimiento una apreciación real de sí mismo, que le brinde la seguridad y la firmeza requerida para actuar y decidir. Estar seguro de sus convicciones y observar una conducta que proyecte una imagen sólida y confiable; ello es indispensable no solo para tener la disposición de preservar, sino para generar confianza y seguridad en los que le rodean. (Romanos 12:3, “Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado”)
  3. La lealtad. El compromiso sincero y fiel con la institución y con los hombres. En el caso espiritual el soldado de Dios debe entender la lealtad como un enfoque tridimensional qué conlleva ser leal con Dios, con los líderes y con los discípulos, así obtendrá la lealtad de quienes le acompañan.  (Romanos 13:1-2, “Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él. Por lo tanto, todo el que se opone a la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido. Los que así proceden recibirán castigo”).
  4. Aprende disciplina, disciplina es hacer lo que realmente no se quiere hacer, para poder alcanzar lo que realmente se tiene que hacer. Tu mente no se renovará automáticamente. Tienes que renovarla por el poder de la Palabra. (1 Corintios 9:27, “Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado”)
  5. Recibe órdenes y las cumple. El soldado cuando empieza a prestar su servicio militar, sabe que necesita ser enseñado en la obediencia y en la sujeción. Un soldado no pregunta ni por qué ni para qué...solo obedece y confía en su superior. (Lucas 7:7-8, “Por eso ni siquiera me consideré digno de ir a ti, tan sólo di la palabra y mi siervo será sanado. Pues yo también soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: "ve", y va; y a otro: "ven", y viene; y a mi siervo: "haz esto", y lo hace”)
  6. Deja un legado. Un buen soldado también conoce la importancia de tener relevos, sucesores y por ello entrenan a otros. En la parte espiritual, comienza su tarea de discipular a otros para hacerlos maestros (mejores que él).(Elías con Eliseo y Pablo con Timoteo).
  7. Utiliza armas poderosas.  2 Corintios 10:4, “ Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas”

 

Usted se ha preguntado alguna vez, ¿qué pasa con los soldados después de una batalla? Unos quedan muertos, otros quedan traumatizados con problemas mentales o problemas psicológicos, otros con heridas leves que con el tiempo sanan, otros aún quedan mutilados. Pero los que han podido librar la buena batalla, quedan vivos, sin rasguño alguno, listos para el próximo enfrentamiento. Veamos los tipos de soldados:

  1. Los que mueren en la batalla. (1 Timoteo 5:5-6, “La viuda desamparada, como ha quedado sola, pone su esperanza en Dios y persevera noche y día en sus oraciones y súplicas. En cambio, la viuda que se entrega al placer ya está muerta en vida”) Si lo aplicamos al soldado, se refiere a aquel creyente que tiene una lucha diaria ya sea con la fornicación, la mentira, el adulterio, la masturbación, el ocio, la pereza, las contiendas, el vicio, el alcohol y que llega un momento que por diferentes circunstancias se ha cansado y ha decidido convivir con ese pecado. Peca, llega a la casa, ora, se arrepiente, pero sale de nuevo el sol y vuelve y cae.
  2.  Los que quedan con problemas mentales. ¿Cuando un soldado de Dios, pierde su mente sana y queda con problemas psicológicos y mentales? Sencillamente cuando le permite a su mente obrar por sí sola, sin sujeción a la autoridad. En este momento pierde la convicción de la verdad y pasa ser atormentado por las mentiras del diablo y estos pensamientos sueltos se van derechito al corazón y allí es donde radican los problemas. 
  3. Los que quedan mutilados. Cuando se ha mutilado un miembro del cuerpo, este queda desechado, inútil y muere y el resto del cuerpo tiene que seguir y adaptarse y seguir viviendo. A menudo nos encontramos con cristianos que han quedado mutilados en medio de las batallas, cuando por demasiada presión del enemigo, este logra cortar "aparente" los ministerios, y el fruto del Espíritu Santo.
  4. El que queda con heridas leves. La herida leve, es la que no pasa dos o tres capas por debajo de la piel y es la más dolorosa y la más escandalosa, (aquellas raspadas de rodillas de cuando éramos chicos.) y este tipo de heridas las tienen casi todos los soldados. Algunas duelen solo con mirarlas, vemos a los soldados del ejército del Rey de reyes y Señor de señores llorando porque el hermano me miro, el hermano me dijo, por que no me dijo, porque me saludo, o porque no me saludo. 
  5. El buen soldado. Este es el que entró con una mente sana, sostuvo la batalla y pudo salir bien librado peleando la buena batalla. Este es el soldado que Dios está buscando para hacerlo parte de su ejército real. Y para que al final le sean entregadas las bendiciones que vienen de lo alto. Y como se logra entrar a la buena batalla, a la guerra y salir sin rasguños? Llevando por completo la armadura de Dios.

Para terminar, ¿cómo ser un buen soldado  que pueda pertenecer al ejército de Cristo?, leamos 2 Timoteo 2:15-26, e identifiquemos que nos dice este pasaje

  1. Esfuérzate en presentarte delante del Señor en tu devocional diario.
  2. Controla tu lengua de palabras vanas.
  3. Apártate de la maldad.
  4. Mantente limpio para que seas un vaso noble, de uso por el Señor.
  5. Huye de las pasiones de la carne.
  6. Sigue la justicia, le fe, el amor y la paz que sólo puede darte Jesucristo.
  7. No entres es disputas y pleitos, aléjate de ellas.
  8. Se amable capaz de enseñar.
  9. Se humilde y no juzgues a aquel que está en pecado.
  10. Ponte la armadura de Efesios 6.

Cultiva en tu vida estos pasos y permite que el Señor forme en ti el carácter del General de todos los soldados de nuestro ejército celestial, que se forme en ti el carácter de Cristo. Eres tu uno de los soldados que Dios ha llamado a enlistarse en su ejército. De las cualidades que hemos mencionado, hay alguna en ti o te faltan. Dios te llama a reflexionar y comenzar a sobresalir en estas cualidades que el requiere de su ejército.

 

 

 

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